martes, 22 de septiembre de 2009

ESPACIO DE OPINIÓN

LA COMPASIÓN. AUTOR ANÓNIMO.
Publicado por maria del carmen vila el 22 septiembre, 2009

Este relato fue contado por su notable protagonista en un reportaje radial hace más de 20 años. Ese hombre había hecho una huerta en su casa de campo, a orillas de un camino escasamente transitado. Pero no estamos hablando de un hortelano más: era médico rural. Tampoco era un médico rural más: se llamaba René Favaloro; sí, el mismo que con el paso de los años revolucionaría la cirugía cardiovascular creando la técnica del bay pass; aquél hombre íntegro y humilde que gestaría una Fundación para ayudar a millones de personas, -aún a costa de su propia vida-.
Volvamos al relato... El Dr. Favaloro contaba que, como nieto de hortelano, había sabido hacer rendir la tierra: verduras, hortalizas, y también deliciosas frutas asomaban entre la fronda, pues su abuelo le había enseñado el secreto de los injertos entre distintas plantas (¡conocimientos que luego salvarían corazones!). Mas la huerta tenía un problema: la parte que daba hacia el camino siempre terminaba depredada; quienes pasaban por allí, sigilosamente rapiñaban cuanto podían. Don René contaba que se planteó este problema: ¿debía dejar perros sueltos para que no robaran? ¿Poner un cerco más alto? ¿O quizás alambre de púa para impedir el acceso? Buscó dentro de sí la decisión justa. Y entonces, su sentido común se unió a su compasión, recordándole algo esencial: quienes transitaban por ese camino, sin excepción, era gente pobre. Entonces halló la solución: simplemente dividió el huerto en dos, con un alambre tejido, dejando una parte de todo lo cosechable hacia lado de su casa, y otra generosa porción del lado del camino. Pero allí, en ese nuevo límite interno, colocó junto al alambrado un cartel que decía: "POR FAVOR: ROBAR SOLAMENTE HASTA AQUÍ". Don René terminó la historia con esta frase: "Nunca nadie se excedió de ese límite."
Esta historia nos regala algo valioso: no sólo un ejemplo del ejercicio inteligente de la COMPASIÓN, sin quedarse atrapado en la avaricia de "lo MÍO". Nos recuerda también la importancia de PONER LÍMITES DIGNOS, respondiendo a un imperativo moral: CUIDAR DE SÍ. Tenerse en cuenta a sí mismo en un sentido no-egoísta es tan vital como tener en cuenta al otro. De lo contrario, es muy fácil que propiciemos situaciones de ABUSO, con lo cual, sin advertirlo, nos volvemos SOCIOS DEL ABUSADOR. SER PARA EL OTRO ES NECESARIO. Pero SER PARA SÍ ES INDISPENSABLE, pues sólo siendo para sí se puede CONSERVAR LA INTEGRIDAD que nos permita tener qué darle a quienes lo merezcan.
Escuchemos al monje budista contemporáneo Bhante Henepola Gunaratana, de Sri Lanka, hablándonos sobre este tema: "Es imposible realizar la práctica genuina de la Compasión hacia otros sin el fundamento de la compasión hacia sí mismo, del cuidado hacia sí. Si tratamos de actuar compasivamente a partir de un sentimiento de menosprecio hacia nosotros, la verdadera fuente de nuestras acciones será la aversión hacia nosotros mismos, y NO la compasión hacia los demás. La compasión hacia sí mismo fincada en el sano amor de sí nos motiva a ayudar con sinceridad. Es un error creer que resulta más refinado o 'espiritual' tratarse con dureza o sentirse indigno. Puedes decir: 'Preocuparme por mí es egoísmo. Mis necesidades no son importantes: que estar siempre a Disposición de los otros.' Esas palabras suenan bien, pero tal vez estés engañándote. Aunque te parezca extraño, el mismo Buda dijo: 'Al investigar el mundo entero con mi mente, no encontré a nadie más querido que a mí mismo. Y por ser así, aquél que se ama a sí mismo nunca dañará a otro.'
(Nota: este artículo me fue enviado por mail no tengo los datos del autor pero lo considere valioso como para compartirlo)María del carmen Vila .
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Y tú, te amas a tí mismo, a tí misma? Empieza ya, por el bien de todos. Gracias.

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